| Foto en la Trasobares Café; mirada asesina común. |
Voy a analizar a una parte de este extraño bicho llamado, Prado, o Prao, si se dice con una catalana en la boca.
Gran parte de la singularidad de Prath no existiría de no ser por esta persona bipolar y maniática que la compone. Me explicaré en un breve texto descriptivo al que seguramente le falten demasiados adjetivos como para describirla bien.
Prado siempre te saluda por la mañana levantando las cejas a través de sus gafas de aviador en un gesto de somnoliento Hola, a veces, hasta incluso, se la ha escuchado pronunciarlo con la voz dormida. Y es que Prado duerme mucho, muchísimo, tanto que le ha robado horas de sueño a Cath de la forma más cruel y con toda la alevosía que se pueda imaginar. Tal vez esto último se deba a que intenta soñar con Helena Bonham Carter el mayor número de veces posibles en un mismo día, entre noches y siestas. Fuera como fuere, Prado aprovecha sus horas de no somnolencia para hacer cosas productivas y, al menos, entretenidas. Una de sus aficiones principales es fastidiar a Cath, ya sea metiéndose con su aspecto o con su personalidad aparentemente opuesta. La segunda, eran el sexo las catalanas, que engulle con hambrienta solemnidad varios días a la semana en su clase favorita de la universidad, el bar Jamón.
Otras de sus aficiones: el buscaminas, las cartas, las películas de El señor de los anillos, Star Wars y en las que de repente empieza una escena bollo sin saberlo, leer como si se fuera a acabar el mundo y desdoblarse en Concha, con la que puede exteriorizar su fanatismo por Camela.
La primera impresión que un ser común, normal y del montón tiene de Prado es que es la cosa más borde sobre la tierra, capaz de matar con la mirada, o, al menos, dejar un poco sin sentido. Y qué más decir de su mirada, tiene unos ojazos verdes preciosos y enormes que más nos vale alabar poco antes de que ella empiece a alabarse a sí misma. También se puede malpensar, como ocurre con todas las personas de pocas palabras, que es una persona demasiado solitaria… Tampoco le gustan las aglomeraciones de gente y, junto con Cath, sería capaz de cargarse a todo el que, cual borrego, sale a pasear a los centros comerciales. Pero nada más lejos de la realidad, si bien Prado no necesita a nadie que no necesite, siempre está ahí para quienes lo necesitan, o al menos para quienes estén dispuestos a invitarle a una tapa de jamón o necesiten sus órganos (nunca vienen mal).
Prado es, en definitiva, como las puertas mágicas de los cuentos fantásticos, para verla de verdad necesitas ser de corazón puro o haberte fumado unos cuantos con ella en la puerta de atrás. Recordemos que una de sus aficiones es también lamer el suelo de esta famosa entrada. Es también extremadamente cariñosa e inteligente, facultades que aprovecha para meter mano a las chicas cuando menos se lo esperen y sin dejar huellas del crimen, como mucho un sujetador desabrochado por debajo del jersey, porque Prado tiene tal maña para desabrocharlos que Cath tuvo que comprarse uno parecido a una caja fuerte, por si acaso.
¿Y qué más podríamos decir sobre esta chica que pretende llegar a los Oscar con el guión de una película chana? Que podría ganarlo… Si es que Prado es lo peor, y siempre consigue lo que le da la gana.
Y me faltan tantas cosas por nombrar de este coso... Pero qué le vamos a hacer, hay gente que es persona, y otros que son un personaje... Aquí está la persona y, cuando escriba más sobre Concha, revelaré el personaje xD