Los acontecimientos que a continuación les vamos a relatar se sucedieron el 8 de enero del presente nuevo año, este primerizo 2011.
Prado y Cath se reunieron para pulir la idea que seguramente las convierta en las directoras más exitosas de la historia, muy por delante de todas las señoras surrealistas que asisten a las sesiones gratuitas para pensionistas en la filmoteca de Elche. Dicha idea será explicada y, lo más importante, mostrada en un futuro no muy próximo ni muy lejano (según nos pillen los exámenes).
El caso es que allí estaban, redactando posibles escenas y diálogos de su primera, próxima y última película, cuando se dieron cuenta de que tenían el material, imaginación, tiempo y aburrimiento suficientes como para rodar la primera escena.
En dicha escena la protagonista del film, una escritora ciega y fracasada cuyo nombre no desvelaremos hasta el día del preestreno, entraba en la casa, cruzaba un pasillo, se tropezaba con un monopatín y, tras incorporarse, entraba al salón…
Todo parecía sucederse con normalidad durante las dos primeras tomas, en las que las risas y los tropezones por parte de Cath (cámara) les proporcionaron making off suficiente para reírse un rato. Hasta que, por vicisitudes del destino u obstáculos malignos lanzados por las señoras surrealistas, consiguieron casi terminar la escena con una Prado que no lograba abrir la puerta del salón.
Ante la imposibilidad de abrir la puerta, las dos partes de Prath empezaron a reaccionar a su manera… Cath agitaba violentamente la mano izquierda de Prath sumergida en la histeria, mientras Prado mantenía una relativa calma ante la situación, proporcionando a Prath el equilibrio racional necesario para decir: “Tiene cerradura, así que, vamos a buscar la llave”.
Nos vamos a saltar los detalles acerca de la búsqueda (estos irán recopilados en la versión para coleccionistas y fans de la película). Simplemente diremos que nada… NADA puede abrir una puerta cuando quien la ha cerrado es oficialmente lo peor.
A continuación, os mostraremos una lista de cosas que no sirven para forzar una puerta cerrada por alguien que es lo peor:
- Las llaves que no abran dicha puerta
- Tarjetas de crédito
- Cuchillos
- Tijeras
- Medias de la abuela
- Súplicas
- Golpes y súplicas de forma intermitente
- Lo anterior de forma continua y a la vez
- Patada a dos piernas
Y ahora os preguntaréis… ¿Por qué una patada a dos piernas no sirve? ¿Por qué? ¿POR QUÉ? Pues porque, señores… En el caso de que la puerta conste de una cristalera… En el caso de que uno de los pies de Prath colisione con fuerza sobre dicha cristalera… Esta reventará, se hará todo un asco, el cristal que no haya reventado caerá en plan guillotina, se tendrá la sensación de haber sobrevivido a algo comparable con las torres gemelas y tendrás que pasarte toda la noche tratando de buscar una excusa que le explique a tus padres el por qué y cómo se revienta una puerta. Pues nada, si no fuera porque les hemos contado una versión ligeramente distinta, aquí tendrían un manual.
Y así fue como el 8 de enero pasó a ser oficialmente El día de la puerta, y todos los años Prath deberá, como tradición, romper un cristal en su honor.
Porque las puertas han de romperse en el caso de que nosotras la hayamos cerrado… Son cosos de ser lo peor.
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